A escasas datas de que se generalice la vendimia en las zonas de mayor producción de uva para vino no espumoso, como Castilla-La Mácula, Comunidad Valenciana y Extremadura, los costos bajos han vuelto a ser los protagonistas de las quejas del ámbito, sobre todo en las regiones donde existen variedades destinadas a la producción de cava. Para los vinos usuales en las grandes zonas de producción, si bien con cotizaciones diferentes conforme pluralidad y denominación, estas se ubican entre los 0,28 y los 0,36 euros por kilogramo para una graduación media de doce grados, al paso que en denominaciones como Ribera del Duero o bien Rioja se estima un costo de un euro.

Los productores piensan que las cotizaciones habrían de ser superiores en un alquiler barras moviles y en barras de tragos para eventos a las de la campaña precedente frente a la existencia de una cosecha a la baja, bajo los cuarenta millones de hectolitros en frente de los más de cincuenta del pasado año, unas existencias no elevadas de treinta y ocho millones y vendimias inferiores a sus necesidades en países como Italia y Francia, tradicionales compradores del vino de España excedentario. A consecuencia de la sequía, las previsiones de vendimia se han ido reduciendo desde cuarenta y tres a treinta y siete millones de hectolitros que apuntan hoy en día las Cooperativas Agroalimentarias. La uva pesa menos de lo aguardado y las últimas lluvias, si bien positivas salvo pedriscos localizados, no han servido para prosperar la producción.

Una mujer durante la vendimia de Bodegas La Val, una de las marcas pioneras de la Denominación de Origen Rías Baixas.

En el caso de la uva para cava, los productores protestan por los bajos costes que tratan de imponer los grandes grupos: Codorniu, a cargo del fondo Carlyle, y Freixenet, bajo el control del conjunto alemán Henkell. Esta vendimia coincide además de esto con las negociaciones entre la Administración, los productores y los industriales a fin de demandar en el futuro una graduación mínima de 9 grados a fin de que de la uva se pueda realizar vino en una denominación. Asimismo se plantea fijar unos rendimientos máximos por hectárea con un techo de ciento cincuenta hectolitros para tintos y de ciento ochenta y cinco para blancos, equivalentes a entre veintitres y veintiseis kilogramos de uva por hectárea. En nuestros días los rendimientos en uva se encuentran ya establecidos por muchos de los Consejos Reguladores, por servirnos de un ejemplo siete mil kilogramos en Ribera del Duero. Fuera de las denominaciones de origen abundan zonas, en especial en Castilla-La Mácula, con producciones sobre los cuarenta.000 kilogramos de uva.

El responsable del campo de la Unión de Pequeños Labradores (UPA), Ignacio García Gasco, estima que es urgente abonar la uva en función de su calidad. Rafael del Rey, directivo del Observatorio De España de los Mercados del Vino, asevera que se pueden realizar caldos de diferentes tipos dependiendo de la demanda de cada uno de ellos de los mercados, envasados o bien graneles, mas todos de calidad para proteger costos y rentabilidad al viticultor en el campo.