Viajar (casi) gratis: opciones más allá del ‘couchsurfing’

La primera vez fue en España, en una casa en Alicante. Después, llegó el turno de Andalucía. Hacía un par de años que venía viajando por Europa, probando diferentes alojamientos para eludir que se esfumasen sus ahorros: desde ‘couchsurfing’ hasta hostales aproximadamente accesibles, casas de amigos, alquileres temporales.

“En el camino gasté mucho dinero. Fue un proceso de prueba y error”, recuerda Magalí Vidoz, una especialista viajante que, 5 años tras haber emprendido la aventura de viajar por el planeta, puede decir que halló la fórmula perfecta: cuidar las mascotas de las casas que quedan vacías cuando sus dueños viajan por trabajo o bien se marchan de vacaciones.

El ‘house sitting’ es una de las tantas opciones alternativas de alojamiento gratis que brotaron merced a las redes sociales y que revolucionaron la manera de viajar para millones de personas, singularmente jóvenes con espíritu libre. Si la primera gran revolución fue el ‘couchsurfing’ (que deja conectar a personas que precisan un sitio para dormir con otras que pueden darles posada sin cobrarles), la segunda debe ver con conectar necesidades específicas a fin de que cada uno de ellos saque un beneficio.

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Aparte de cuidar casas y mascotas, está la posibilidad de trabajar en una granja a cambio de casa y comida (‘woofing’); alojarse en casas intercambiando saberes o bien habilidades como idiomas, clases de cocina o bien servicios de diseño (Go Cambio); poner a predisposición de viajantes habitaciones o bien departamentos con la meta de sumar créditos para alojarse en cualquier lugar de la red en un viaje futuro (NightSwapping) o bien para dormir en hostales a cambio de una mención en los blogs mas leidos de viajes y turismo.

“Quien practica esta clase de turismo concibe la economía y la sociedad desde vertientes no mercantilistas”, asevera Oriol Miralbell, especialista en administración turística. “Estas prácticas se expanden merced a las nuevas tecnologías, que dan un empuje a un turismo social colaborativo y de aventura”, agrega.

El especialista va más allí y desecha el peso de la gratuidad. “Este género de cultura responde más a una filosofía de vida que a un ahorro económico”, afirma.

Eso destaca Magalí sobre su función como “cuidadora de casas” y embajadora de esta cultura. “No nos agrada fomentar este estilo de vida/viaje como la opción alternativa para viajar sin coste. Aunque es el gancho, a todo aquel que se aproxima a nuestras redes o bien nos escribe le hacemos saber que esto es un trabajo voluntario que requiere muy, muy altas responsabilidades y mucho los pies en el suelo –sostiene–. Etiquetar a ‘house sitting’ como una forma de viajar para lograr alojamiento gratis no es totalmente adecuado. Hay que meditar que el dueño de casa nos está confiando sus recursos más preciados; su hogar y sus mascotas”, afirma la autora de ‘La guía terminante del house sitting’, un libro y sitio donde y Exequiel, su novio, relatan sus experiencias.

Si bien Magalí está segura de que el alojamiento gratis es un beneficio secundario, destaca el ahorro que le significa cuidar mascotas de casas desocupadas. Insiste en que los números son lo de menos cuando se los contrasta con la posibilidad de conocer lugares recónditos que, como turista, nunca hubiese conocido. Resalta, además de esto, que esta opción alternativa encaja perfectamente con el ‘slow travelling’.

Mas ¿qué ocurre cuando no hay casas o bien animales que cuidar? “Avanzamos con ‘Workaway’, ‘Helpx’ y ‘Wwoof’. El día de hoy, por servirnos de un ejemplo, Exequiel hace un voluntariado en Dinamarca, en un centro de retiros espirituales y yoga. Hace unos meses estuvo en Copenhague cuidando a 3 pequeñas danesas en las vacaciones veraniegas mientras que los progenitores trabajaban. Nos chiflan los voluntariados; la energía y el intercambio es distinto”, cuenta Magalí.Viajes gratis por el mundo

Haciendo un voluntariado se puede llegar a conocer lugares superturísticos desde otra óptica
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Por América Latina
Gabriela de Marcos y Camilo Peña son una pareja que se la pasa viajando por Latinoamérica sin gastar prácticamente nada, haciendo desde ‘house y pet sitting’ hasta ‘woofing’. “Ambas cosas son muy gratificantes. El ‘woofing’ acostumbran a ser jornadas de 4 a 5 horas de trabajo físico duro, de ahí que hay que seleccionar bien el género de trabajo para poder disfrutarlo”, aconseja Gabriela. “Se pueden hallar trabajos de bioconstrucción, granjas agroecológicas, preparación de artículos naturales, jardinería, etc.”, agrega la viajante.

Gabriela recuerda que una de las experiencias más lindas fue cuidar la casa de una arquitecto y 2 perros a las afueras de Oaxaca, en México. “La casa estaba fuera de la zona turística. De no hacer esta experiencia nos hubiésemos perdido una vista increíble de cara a las montañas, los atardeceres de película y días completos distanciados del caos de la urbe. La desventaja es que estás fijo en un sitio, en tanto que una parte esencial del pacto es que las mascotas sigan con su rutina”, reconoce Gabriela, que vuelca sus experiencias y consejos en el weblog planbviajero.com.

Hace un par de años, María Agustina Cargnello se fue a N. Zelanda con una visa ‘working holidays’. “Me fui con la idea de vivir cosas nuevas”, cuenta. Decidió probar con ‘woofing’ a cambio de casa y 3 comidas al día. Mientras que viajaba por las tierras donde se rodó ‘El señor de los anillos’, armó su perfil en Helpx y aguardó a que le llegase la primera propuesta. “Jamás en Argentina pisé un campo, mi familia no podía pensar que era cuando les mandaba fotografías arriba del tractor o bien arreando vacas”, reconoce María Agustina.

“Era la granja de un hombre que vivía con sus hijos en Stratford, en la mitad de la nada. Llegué, me dio un mameluco, botas, y nos internamos en el campo. Aprendí a manejar el tractor, a poner vallas en una cerca a fin de que no se escapen las vacas y a preparar los corrales para los terneritos que iban a nacer”, describe María Agustina, impresionada por la impresionante vista del monte Taranaki que la acompañaba mientras que trabajaba.

Otra forma de alojarse y sentarse a comer sin costo en un restaurant es la que comenzaron a incorporar Leticia Villalba y Nicolás González, 2 jóvenes que andan de viaje por Suramérica desde enero del dos mil quince en bici. Su weblog deviajealmundo.com no solamente les deja llevar un diario de viaje, sino asimismo les abre las puertas de hoteles y restoranes en todos y cada país. “Nuestra idea no es viajar sin gastar dinero, sino más bien gastar lo menos posible y vivir lo mejor posible”, explica Leticia, que probó desde ‘couchsurfing’ hasta ‘warmshower’, una comunidad de turistas que se movilizan en bici. “Actualmente intercambiamos alojamiento en hostales, posada o bien hoteles por una mención en un artículo de nuestro blog”, comenta.

A inicios de este año, Leticia comenzó a redactar más profesionalmente, con guías y recomendaciones de lugares que visitó. “Les planteamos el intercambio para ahorrarnos el alojamiento. Los lugares respondían encantados. Es más, ahora hay hoteles que nos escriben a fin de que vayamos”, cuenta. Indudablemente, una buena forma de viajar por el planeta con una inversión mínima. Y sin resignar comodidad.