O’Farrell: una gran cocina en Punta del Este

El restaurante de Hubert y Pamela O’Farrell cumplió diecisiete años desde su apertura en San Isidro, Buenos Aires, en 2000, e inauguró en Manantiales, Punta del Este, para la temporada 2004, con el mismo estilo y carácter del argentino, lo que esperaban sus adeptos. Aunque en el último mes del año último cerró claramente el de zona norte, se espera para esta temporada una nueva casa más en el centro.


La pareja tiene formación en los grandes restaurants norteamericanos que forjaron la New American Cuisine, The French Loundry de Napa Valley, Chez Panisse en San Francisco, en Australia, Sao Paulo. Ella cursó el Culinary Institute of America entre otras experiencias en EE.UU., y ambos se aggiornan en viajes usuales. De inspiración francesa, la carta de O’Farrell fue pionera en destacar los mejores productos de la tierra para armar su carta. En Punta del Este las huertas de la campiña proveen vegetales de gran calidad, en ocasiones orgánicos, los tambos muy buenos quesos, y el mar la pesca más fresca. Importadas, las codiciadas vieiras del Maine llegan desde Boston, y las cigalas de Galicia; uruguayo increíble, el caviar del Río Negro, que sirven con blinis, sour cream (1500).

En un paraje próximo al mar, O’Farrell es un espacio amplio con distintos campos, puestas y materiales cálidos y agradables, muchos almohadones, mesas chicas o bien para grupos, jardincito y terrazas. Para solitarios, la barra de tragos con sillas altas, muy de moda en la barra de tragos para fiestas y barras para eventos, otro negocio que propone el gran restó. Un enorme tapiz turco de seda Susani es la deco admirable. Un acierto comenzar con jamon ibérico con higos y dressing de Gorgonzola (740), burrata italiana con tomates asados y aroma de trufas (setecientos sesenta) o tataki de atún colorado, uno de los platos más vendidos; del mar, la pesca del día con salmoriglio y puré de papas a la trufa (980); del campo, magret de pato mullard laqueado (1300), u ojo de bife de novillo Angus uruguayo con hongos Portobello (mil trescientos). Espectaculares won ton de langostinos con mascarpone y crema de lima (960), y muy rica pasta (ochocientos noventa). Toda la cocina sale a la parrilla de leña y al horno de barro. Productos y cocciones impecables, sabia sofisticación y finura, Hubert en la cocina y el jefe Gonzalo Giusta en los fuegos. Siete postres para escoger un enorme final. La carta de vinos acompaña perfectamente a la de cocina, con buen asesoramiento de Pamela, siempre y en toda circunstancia al frente del quitó.

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